Conforme a la sentencia publicada con fecha 4 de septiembre de 2018 por el TJUE se establece que los coches con permiso de circulación deben tener seguro aunque el propietario "no tenga intención de conducirlo y haya decidido dejarlo en un garaje privado".

Esta decisión de la Justicia europea tiene su origen en un caso ocurrido en Portugal en 2006, donde tras un grave accidente de tráfico en el que murió el conductor y dos de los ocupantes, el Fondo de Seguros del automóvil portugués demandó a la madre del conductor por ser la titular del vehículo y no haber suscrito un seguro para éste, a pesar de que el vehículo estaba estacionado en la casa e inutilizado y el joven cogió el coche sin el permiso de la madre.